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Entonces que paso cuando los elefantes entraron al templo destruyendo todo a su paso? Todo parecía estar envuelto en polvo y en gritos, te trate de sacar de ahí pero el desorden y la confusión ... Donde estabas?
Aún no puedo creerlo, se suponía que era un día especial, un dia que escribiría nuestros nombres juntos para los siglos futuros, se que no estabas de acuerdo en que ascendiera al trono de esa forma, y no te niego que el mismo día en la mañana uno de los sirvientes me dirigió una mirada tal de odio que, si no hubiera sido el día que era, le hubiera costado cara.
Aún no entiendo como sucedió, se suponía que los elefantes estaban a una distancia segura, solo eran una distraccion más para el pueblo mientras las cosas se arreglaban entre mi guardia y los que se oponían al cambio.
Tu estuviste tan distante todo el día... Sí, ya me imagino tu respuesta, pero todo estaba tan cerca de solucionarse! Hubiéramos tenido algunos días de disturbios, algunas trifulcas espontáneas, otras organizadas, pero hubiéramos estado preparados a tiempo de evitar la invasión, tu sabes bien que esos ancianos decrépitos no podrían decidirse a estornudar sin un comité, sin perder los valiosos días que habíamos ganado gracias a mi previsión y al valor de mis soldados.
Tu misma ayudaste en la organización de los festejos, eso me dió mucho gusto, al principio pensé que estabas dispuesta a enfrentarte a mi, después de tantos años juntos... Te acuerdas cuando casi me ahogo en el río por atrapar aquella mariposa para ponertela en el cabello? Me dió mucho gusto cuando aceptaste subir al trono conmigo, fueron meses en los que casi podía saborear los días de infancia cuando tramabamos nuestras travesuras a la sombra de alguno de los inmensos árboles de la finca de los abuelos.
Y ahora, que sigue? Solo puedo flotar en esta niebla opaca, gritando tu nombre, esperando que te acuerdes de mi, esperando que el polvo se asiente para saber en que parte del templo estoy, porque el olor a incienso me demuestra que sigo aquí. A veces me encuentro alguna pared, pero aunque la siga no llego a ningún lado. Lo peor es el silencio, yo, que he estado en innumerables batallas, nunca había conocido una sensación tal de soledad, de abandono, seguramente fue el estruendo de esas bestias horribles lo que me ha dejado sordo, si tan sólo estuvieras aquí, todo podría ser como antes.
© Leonardo Alcantara G. 2009
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