Para Karla
El soldado se dio cuenta de que este era el momento definitivo, desde que comenzo su
entrenamiento se habia evadido, de una forma u otra, de lo que tenia que suceder. Nadie
hablaba de eso, durante los seis meses de entrenamiento todo parecia un juego, como los
entrenamientos deportivos de la secundaria, pero en ese momento se dio cuenta que todo
habia sido un engaño, se habia logrado engañar a si mismo nuevamente. Una rafaga de
disparos se escucho al final de la calle, y una serie de golpeteos secos apenas a unos
pasos de el le recordaron que aqui no habia tiempo para recuerdos, para cuestionarse la
validez de la guerra, para pensar en los que dejo atras, con una mueca, se dejo caer
rodando hasta quedar con la espalda contra la pared de ladrillo. Estaba nervioso, queria fumar un
cigarro, despues de todo, quien sabe si seria el ultimo, cuando llego al frente de batalla
lo unico que vio fueron los barcos que llevaban cientos de heridos, y las bolsas negras
que denunciaban lo que no se nombraba. De alguna forma habia logrado evitar pensar en
estar en el frente de batalla, en algun momento habia sentido curiosidad de la sensacion,
y en otros muchos momentos la alegria euforica de la histeria de masas lo habia logrado
dominar nublando cualquier otro sentimiento, pero aqui en el frente no habia sentimientos, solo
sensaciones, como la del filtro quemado del cigarro. A pesar de todo no queria dar la
vuelta a la esquina, era tan poco lo que lo separaba de "la guerra" un par de pasos y
podria ser parte de ello, no tenia opcion de cualquier forma. Se concentro por un
momento en uno de los ladrillos que formaban la esquina de la tienda en la que estaba recargado, era
un ladrillo obscuro, de mala calidad, el deberia saberlo, pero ese ladrillo representaba la
division entre la guerra y la paz, "un pequeño ladrillo para un hombre..." penso casi sin
pensarlo, mientras sentia la presion de sus piernas empujandolo hacia adelante.
© Leonardo Alcántara G. 2005
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