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Cuando me concediaron la beca para estudiar, en la vieja universidad de
Arkham, siempre pense en la universidad de mis sueños, ya saben, los
salones inmensos, de madera, con ambiente silencioso, de estudio y
concentracion, con profesores ancianos, de cabeza blanca, que
impartirian su cadetra en voz baja y con miradas llenas de sabiduria,
no estaba preparado para la siempre dura realidad.
Edificios nuevos, aluas pequeñas, profesores jovenes, gente con
prisa, tareas, trabajos, proyectos. Solo algunas materias se impartian
aún en las viejas aulas, pero yo no llevaba ninguna de estas. Habia
pasado ya un par de meses cuando me entere de una conferencia acerca de
algun tema desconocido que seria dado en uno de los salones viejos, la
asistencia era gratuita y enteramente voluntaria, asi que el tema no me
preocupaba, estaba seguro de que no me aburriria, ya que lo que me
interesaba era el ambiente, no la platica, asi pues, llegue 15 minutos
antes de la hora marcada y me sente en la ultima fila, esperando que
nadie me tomara en cuenta, por lo demas, no parecia haber mucho interes
en la platica por parte de los estudiantes y esperaba poder pasar
desapercibido si llegaba a aver a alguien conocido.
Una vez instalado tan comodamente como lo permitian las bancas
de madera, comence con mi observacion, este era un gran salon circular,
con capacidad para unas 100 personas, al centro se ubicaba el
escritorio del profesor, con los viejos pizarrones moviles, unos cinco
metros abajo de donde yo me encontraba. Las bancas eran comodas,
despues de las incontables generaciones que habian pasado por aqui, si
se acercaba la cara a los escritorios aun se podia oler la esencia
natural de la madera, tambien se podia escuchar un murmullo como si se
estuviera en alguna de las remotas clases que se habian impartido aqui,
en fin, existia un ambiente de estudio, de conocimiento impregnado en
las paredes como no habia yo encontrado en ningun otro lugar, y las
pocas personas presentes permanecian calladas, respetando aquel
sentimiento.
Con una puntualidad exagerada se abrieron las puertas, y vi
entrar al conferencista, quien de inmediato me parecio conocido, pero
sin recordar cuando ni donde lo habia visto, tal vez fuera una de esas
caras que vemos al pasar y que se nos quedan grabadas por algun razgo
en particular, en este caso era tan evidente esta caracteristica que no
creia poder olvidarla tan despreocupadamente, pues el conferencista era
tan flaco que era dificil imaginarse por que medios se lograba mantener
en pie y aun caminar. Tan marcada como su delgadez, su palidez
contrastaba con un abrigo de lana cafe claro, parecia como de 55 a 60
años, aunque bien podria haber tenido menor edad.
Recorrio el pequeño pasillo en sliencio, con cara de
aprehension y lanzando solamente miradas furtivas a los asistentes, por
un momento, fijo su mirada en mi, como si tratara de recordar mi cara,
pero solo fue por un momento, llego al centro del salon, dejo su
portafolios y saco un pequeño sobre de su abrigo, lo abrio y comenzo a
leer algunos nombres, uno por uno, los asistentes levantaron su mano.
Al terminar, conto los nombres y conto las personas presentes, al notar
que yo no estaba en la lista, se dirigio a mi diciendo: "Esta es la
primera vez que asiste, si no me equivoco, asi que le debo pedir por
favor que comparta con los demas la razon de su interes por este tema."
Me quede frio, no sabia de que me estaba hablando, por suerte
tenia en mi carpeta una invitacion a la conferencia, la saque y lei el
titulo buscando que decir, "La mitologia Lovecraft y las religiones
paganas de la prehistoria". Entonces, recorde -o imagine- porque estaba
ahi en ese preciso momento, era parte de un plan maestro, que procedia
de un tiempo ya olvidado, que trascendia mi vida y que sabia que
continuaria despues de mi por los siglos, el terminar con el horror de
mas alla del espacio, del cual todos los asistentes eran evidentemente
seguidores... Podia sentir las miradas de todos los asistentes sobre
mi, no podia quedarme callado, asi que invente rapidamente una
historia: "Cuando me concediaron la beca para estudiar, en la vieja
universidad ...
© Leonardo Alcantara G. 1996
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